Si estás interesado en buscar la manera de cultivar tu paz interior, sabiendo que en cualquier momento o lugar (cualquiera que sea tu circunstancia y entorno) puede verse truncada, este es tu artículo. Puedes sorprenderte al instante con un pequeño, o gran, acontecimiento, por un detalle o gran gesto, por una persona, o por una personita, cercana o alejada de ti. Aquí muestro unas reflexiones íntimas y personales, sin mayores pretensiones, que pueden ayudarte en tu práctica diaria a restablecer el contacto contigo mismo para (re)encontrarte con un nuevo (o antiguo) talento. Ten por seguro que este estado de paz volverá a movilizarse para hacerte cada vez más fuerte. Lo que se queda estático, muere. Lo que está temporalmente inactivo, se transforma.